En la segunda parte del Volumen 2, Shams atraviesa la ira, el aburrimiento, la oración y destellos de humor seco. El Ramadán trae hambre; la política trae ruido. El aire de la oficina se llena de chismes. El lenguaje religioso se desliza no como un sermón, sino como hábito, rutina, incluso sarcasmo.
A medida que la política y la violencia se acercan, él se vuelve vigilante y rápido para enojarse. El tráfico en Tehzeeb-ul-Ikhlaq Chowk se convierte en un espectáculo diario, una señal de lo que él llama la “psicosis masiva” de la ciudad, donde los deseos privados chocan con el comportamiento público.